Consejos para disminuir gastos en distribución.

9. octubre 2018 15:42 por GoRoute

9. octubre 2018 15:42 by GoRoute | 0 Comentarios

El mantenimiento del coche no es ninguna tontería. Si seguimos las pautas adecuadas, podemos adecuadas podemos prolongar durante varios años la vida del vehículo y ahorrarnos el gran desembolso que supone comprar un nuevo coche. No te pierdas estas 10 prácticas a evitar en el coche, si no quieres que tu distribución se vea afectada.

 

 

Los neumáticos

Los neumáticos como el primer elemento a tener en cuenta a la hora de mantener el coche en buen estado y no le falta razón. Nadie lo hace, pero una de las medidas más fáciles que podemos adoptar es revisar la presión de las ruedas al menos una vez al mes para asegurarnos de que circulamos con la presión correcta e inflarlas, si tienen menos de la aconsejable.

También has de comprobar el dibujo del neumático. Aunque su vida útil llega a los 1,6 mm, es mejor cambiarlos cuando la profundidad del dibujo es menor de 3 mm. Circular con menos dibujo es peligroso y supone un gasto excesivo de combustible. Esto no solo influye en el consumo de gasolina, sino también en accidentes que se puedan generar.

Forzar el motor en frío

En solo 10 minutos nuestro motor se habrá calentado y el aceite empezará a lubricar todas las piezas. No deberíamos forzar el propulsor hasta que el agua alcance los 90 ºC y el aceite, el elemento que más tarda en coger temperatura, llegue a los 75 ºC. Por desgracia, la mayoría de vehículos modernos ha eliminado del cuadro de mandos los termómetros de agua y aceite y muchos de nosotros forzamos el motor en los primeros kilómetros, sin esperar a que alcance una temperatura óptima. El resultado: un desgaste mayor.

Medir los niveles de aceite

Cualquiera puede comprobar si el coche tiene suficiente aceite o hay que rellenar el depósito. El problema es que lo hacemos solo antes de pasar la ITV. Basta con sacar la varilla y medirlo, aunque, si estás al límite, en el panel del coche se te encenderá el indicador luminoso de que necesita aceite y si esto no se detecta el motor quedará literalmente frito.

 

 

No ignores el resto de filtros

Pero el del aceite no es el único filtro que deberíamos revisar y a menudo ignoramos, pues también has de comprobar los otros filtros del coche, empezando por el de combustible.  No utilices gasolina, si tienes un diésel y viceversa. Los filtros de combustible protegen el motor, ya sea eliminando el agua (diésel) o las impurezas (gasolina) del combustible.

 

Conducir de forma agresiva

Una conducción eficiente nos ayudará a ahorrar combustible y desgastar menos el motor, una suave contribuirá a conservar mejores mecanismos como el del embrague. Evita que tus operadores aceleraren como si fuese una carrera, ir siempre con el pie izquierdo sobre el pedal del embrague o cambiar de marcha bruscamente (rascando, si hace falta).  

No dejes pasar las alertas de los frenos

Una conducción agresiva suele ir acompañada de frenazos y los problemas de frenos se manifiestan en forma de chirridos muy fuertes, cuando debes hacer más fuerza de lo habitual sobre el pedal o si el freno tiene un tacto esponjoso. Deberías pasar por el taller para renovar los frenos, aunque la mayoría de conductores no lo haga hasta que frenar sea casi misión imposible. Otro peligro para las ruedas, las suspensiones o los amortiguadores relacionado con la conducción brusca es no frenar en los badenes, lo que provoca un violento golpe en el coche.

 No olvides la cadena de distribución

Todos hemos oído hablar de ella alguna vez, pero no sabemos qué es exactamente (y lo que vale) hasta que se nos rompe. Su función es sincronizar los 4 tiempos del motor y arreglarla es una de las reparaciones más caras. Nunca prestamos atención al manual del vehículo, pero ahí nos dice cuándo hemos de cambiarla. Es muy difícil, para la mayoría de conductores, detectar cuándo está en las últimas, así que, si no has sido previsor, lo lógico es que acabe rompiéndose.

 Conducir sin líquidos

Antes hablábamos de los filtros, pero también se debe revisar los diferentes líquidos del transporte de vez en cuando y eso lo podemos hacer sin la necesidad de acudir al mecánico. El propio vehículo nos informa del nivel de combustible y cuándo se acerca la hora de ir a la gasolinera por circular en la reserva, una práctica tan negativa como extendida. Asegúrate también de que tienes suficiente anticongelante (en especial, en invierno, cuando bajan las temperaturas y hay riesgo de nevada o heladas) y agua, que nos sirve también para el limpiaparabrisas.

Utilizar el coche para desplazamientos cortos

Antes decíamos que el motor tarda unos 10 minutos en calentarse y, si abusas de los viajes cortos, eso puede convertirse en un problema para los vehículos.

Si el coche no llega a la temperatura adecuada, como pasa en la gran mayoría de desplazamientos cortos, el agua que se utiliza en el sistema de combustión no se expulsa, sino que se almacena en el escape o propio motor. Se convierte en óxido y acaba dañando las partes metálicas del interior del coche.

 

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